Frutos secos, súper-alimentos a tu alcance.

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Consumimos frutos secos como aperitivo; sin embargo, por su alto valor nutricional, si lo incluimos en nuestra dieta obtendremos grandes beneficios para la salud. En la actualidad, ya no solo los tienes en las tiendas, los puedes comprar fácilmente por internet.

Es habitual que acompañemos una cerveza o un refresco con un plato de cacahuetes o de almendras tostadas. Los frutos secos están integrados en nuestra cultura. En navidades, gran parte de los dulces que consumimos por estas fechas están hechos a base de almendra. Cuando llega el frío, nos calentamos comiendo castañas asadas. En Valencia, por ejemplo, el almuerzo de media mañana se acompaña con un plato de cacahuetes tostados en su vaina, los cacaos del collaret.

Los frutos secos son aquellas frutas que en su composición tienen una baja proporción de agua. Algunos surgen así de forma natural (almendras, piñones, nueces, etc.) y otros son producto de una deshidratación industrial (pasas, higos secos, orejones). En ambos casos los nutrientes se encuentran concentrados, aportando con unos pocos gramos una gran cantidad de energía.

Todos ellos incluyen vitaminas, minerales, proteínas, ácidos oleaginosos, etc. Son pequeñas cápsulas nutricionales que con frecuencia no los tratamos en su justo valor.

Beneficios para la salud.

Los frutos secos que más consumimos: almendras, nueces, avellanas, piñones, cacahuetes, castañas, nueces de macadamia contienen potasio, magnesio, calcio, fósforo, vitamina E, y son bajos en hidratos de carbono y ricos en fibra.

Tienen elementos antioxidantes que neutralizan los radicales libres, protegiendo a las células de la oxidación y el envejecimiento.

Según la Fundación Española del Corazón, estos alimentos son unos estupendos aliados para conservar una buena salud cardiovascular, en especial, las nueces.

Características nutricionales:

  • Tienen un bajo contenido en hidratos de carbono, excepto la castaña, por lo que no engordan. Contienen ácidos grasos mono y poliinsaturados, que disminuyen el colesterol malo, el que bloquea nuestras arterias y mejora el colesterol bueno, el que las limpia. Las nueces tienen ácidos Omega 3, que son beneficiosos para el buen funcionamiento del corazón.
  • Son una fuente de proteínas (entre un 10 y un 30%), por lo que pueden ser sustituto de la proteína de origen animal.
  • Poseen vitaminas A, E y B1. Así como cantidades variables de tiamina, riboflavina y niacina.
  • Son ricos en fibra insoluble, hierro, calcio, magnesio y ácido fólico.
  • Aportan al organismo mineral de fácil asimilación como el potasio, el fósforo o el hierro.
  • Contienen componentes fitoquímicos como los fitosteroles con un gran poder antioxidante.
  • Se ha demostrado que algunos frutos secos previenen las enfermedades cardiovasculares y aumentan la elasticidad de los vasos sanguíneos.

La avellana y la almendra tienen una gran cantidad de calcio, que es bueno para nuestros huesos. El piñón y la almendra son ricos en magnesio, que beneficia a nuestro cerebro. Las nueces, por ejemplo, tienen poder antiinflamatorio del tracto digestivo, si no se toma en grandes cantidades.

Los nutricionistas recomiendan consumir de 3 a 7 raciones por semana, partiendo de que cada ración está compuesta por 20 o 30 gramos. No es beneficioso tomar una cantidad excesiva en una sola vez, ya que no son muy digestivos y pueden producir dolor de barriga.

Los frutos secos aportan energía a nuestro organismo. Son útiles para afrontar una gran actividad tanto física como mental. Por eso es interesante introducirlos en el desayuno, conformando una especie de muesli o tomarlos de forma dosificada a lo largo de la mañana.

Los frutos secos los podemos tomar solos o incorporándolos en nuestras comidas.

Los frutos secos en la cocina.

Como nos recuerda el blog gastronómico Sabor Mediterráneo, a finales de 1980, Ferrán Adriá incorporó los piñones, las nueces y las almendras en su cocina para darles un toque mediterráneo. De hecho, siempre ha defendido el uso en la gastronomía de frutos secos crudos, en su estado tierno, como la almendra.

En una entrevista, el chef catalán decía que veía, en el futuro de la cocina, el uso de productos de segunda y tercera generación. Frutos secos más evolucionados que permitieran al consumidor una fácil y rápida preparación, pudiéndolos integrar en la elaboración de los platos.

Pero los frutos secos ya estaban en la cocina. Forman parte de la dieta mediterránea y de su gastronomía. En el tayín marroquí, unos guisos que se hacen con poca agua dentro de una olla de barro con una tapa cónica, se incluyen las pasas y los dátiles. En la elaboración de la salsa “Romescu”, utilizada en Cataluña para mojar los calçots, el ingrediente estrella es la almendra picada.

Una de las opciones más utilizadas es la incorporación de las nueces a las ensaladas, como sucede con la ensalada de nueces, queso de cabra y miel, donde los tres ingredientes casan a la perfección, obteniendo un sabor muy característico.

En algunos restaurantes se sirven las tablas de quesos aderezadas con una picada de almendra, nueces o avellanas, rociadas con un chorro de aceite de oliva que le aporta una textura diferente al aperitivo.

Otra de las ideas en alza en cocina es la utilización de los frutos secos molidos en los rebozados. Aportando un toque crujiente, crocanti, muy atractivo para los niños y para los que no lo son tanto. En este caso se puede moler almendra, cacahuete o avellana. La pieza que queremos rebozar, que puede ser pechuga de pollo deshuesada o medallones de merluza, se pasa ligeramente por harina, después por huevo y finalmente por los frutos secos molidos, para terminar friéndolo en abundante aceite muy caliente.

Las pasas y piñones son un tándem perfecto. Con ellos se puede desde saltear unas espinacas en una sartén hasta incorporarlos en el pato a la naranja mientras se va haciendo en el horno.

Una salsa en la que tiene un papel protagonista los frutos secos es el pesto. La salsa verde que acompaña la pasta. En el pesto original, que surgió en Génova, se machacan hojas pequeñas de albahaca, piñones, ajo, queso parmesano rallado y aceite de oliva. Antiguamente, se hacía en un mortero, aunque en la actualidad se suele realizar con una picadora o con una batidora.

En algunas versiones del pesto se le añade un poco de perejil freso y se sustituyen los piñones por nueces o por almendra cruda.

En ciertas partes de Iberoamérica, donde hubo una fuerte emigración italiana, crearon su propia versión o adaptación del pesto. Es el caso de Perú, donde los piñones se sustituyen por nueces pacanas y al que se le añade, además de la albahaca y el parmesano, queso fresco del país y leche evaporada. En Costa Rica se hace el pesto rojo, en el que se sustituye la albahaca por tomate deshidratado.

Frutos secos en internet.

Siempre se han comprado los frutos secos en tiendas especializadas. Igual que la verdura se compraba en una verdulería o la carne en una carnicería. El tendero acudía a los almacenes y seleccionaba el producto. En la mayoría de los casos, el propio tendero tostaba los frutos secos en un horno que tenía en la trastienda y los salaba obteniendo el producto que gustaba a los clientes. Después, lo vendía a granel.

En la actualidad encontramos frutos secos envasados y a la venta en cualquier supermercado o e-commerce de alimentación. Algunas tiendas tradicionales de estos productos de toda la vida han dado el salto a la venta por internet.

Es el caso de Frutos Secos del Carmen, una modesta tienda que se inauguró en el Barrio del Carmen de Valencia en 1975, y desde la que hoy, el hijo de los fundadores distribuye frutos secos a toda España. Este es un ejemplo del camino que han tenido que seguir este tipo de tiendas para adaptarse a los nuevos tiempos.

Por medio de internet podemos comprar los frutos secos que más nos gusta cualquier día de la semana y a cualquier hora, y recibirlos en nuestra casa por mensajería. Todo ello a partir de un clic desde el teléfono móvil o desde el ordenador.

Esta, también, es una solución para los establecimientos de hostelería. Que pueden encargar el producto al mismo tiempo que hacen inventario o se dan cuenta de que les falta. Sin preocuparse si su proveedor estará abierto o no y sin tener que desplazarse a la tienda.

Estas son algunas ventajas de comprar frutos secos en una tienda especializada, física o por internet:

  • Compras exactamente la cantidad que necesitas, y no el formato en el que está envasado.
  • Al venderse a granel, normalmente se obtiene un mejor precio.
  • Recibes un producto de primera calidad, seleccionado y tostado por el propio tendero.
  • Ante cualquier duda tienes asesoramiento por parte de un experto.
  • Te pueden sorprender con productos exclusivos, como una mezcla de frutos secos realizada por el tendero partiendo de los gustos de su clientela.

Los frutos secos son beneficiosos para la salud. Es bueno que los consumamos con frecuencia y que los integremos en nuestra alimentación. En la cocina puede ser un ingrediente que nos sorprenda. Para obtener calidad, es recomendable que los compremos en una tienda especializada, aunque lo hagamos por internet.

 

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